domingo, 18 de abril de 2010

Ratatouille, Los críticos también son humanos.

Pixar y Disney demuestran nuevamente su capacidad de traer propuestas innovadoras utilizando una fórmula que ha comprobado ser efectiva, la unión de personajes humanos y elementos mágicos.

En esta ocasión nos adentramos en el mundo de la alta cocina en Paris a través de los ojos de una rata, Ratatouille resulta ser más que un platillo o el nombre de la película, Ratatouille es la unión entre diferentes seres vivientes quienes tienen una meta en común, vivir de sus pasiones y encontrar un lugar en el mundo.
Como en cualquier historia los personajes debe de enfrentarse a diversos obstáculos con el fin de lograr su objetivo; que van desde la desaprobación de la familia de la rata Remy, la poca fe en sí mismo del personaje humano, Alfredo Linguini, hasta la malévola participación del crítico culinario Antón Ego.

Antón Ego, personaje enigmático quien arruinó al mejor chef de Paris Auguste Gusteau, causante indirecto de su muerte por quitarle su única pasión y quien cabe mencionar solo estaba haciendo su trabajo. La presencia de Ego se hace presente en los primeros minutos de la película, para desaparecen posteriormente teniendo una presencia omnipresente la cual pone a todos en el restaurante Gusteau nerviosos.

Cuando vuelve a aparecer en la película es para indicar que el chef Alfredo Linguini será puesto a prueba, tendrá que probarles a todos lo bueno que es y que su talento como chef es legítimo. Para que esto sea posible Antón Ego tiene que intervenir, es él el representante del pueblo quien sabe qué está bien y que no lo está.

Y es que debemos de recordar que en efecto un crítico de cualquier tipo es aquel que a través de la práctica tiene las habilidades necesarias para dictaminar que es realmente recomendable y digno de nuestra atención.

Linguini sin embargo, sabe la verdad su talento no tiene nada de legítimo y si no fuera por su compañero roedor nunca hubiera pasado de lavaplatos. A pesar de que Linguini sabe la verdad se ve momentáneamente cegado por una confianza falsa que lo hace alejar a Remy dejándolo sin esperanza alguna de cumplir las expectativas de Ego.

Después de la intervención mágica característica de Disney, Remy se convierte en el héroe de la historia salvando a Linguini en el último momento con la ayuda de su familia de roedores quienes ahora están a cargo de la situación.
Ratatouille el platillo elegido, el resultado una regresión a su infancia por parte de Antón Ego dejándolo desarmado frente a tan agradable recuerdo. Sorprendente, no lo creo, y es que en toda la historia nos habían hecho olvidarnos de que como cualquier otro humano un crítico también tiene debilidades. En este caso fueron sus memorias, aquellos recuerdos de la comida de su madre que hicieron a Antón Ego caer bajo los hechizos del arte de Remy.

Pero la historia de Antón Ego no termina aquí y es que tras el encuentro que tuvo Linguini con la realidad debe de redimirse ante Remy para lo que se confiesa con Ego haciéndolo partícipe de toda la verdad.
Una rata en la cocina en donde preparan tus alimentos no es algo que plazca a ninguno y mucho menos a un crítico culinario, y si a esto le agregamos que la rata no solo estaba en donde tu comida fue hecha sino que la rata fue la autora del platillo que te hizo estremecer. Sabiendo todo estos qué hará ahora el implacable Antón Ego.

En la “vida real” probablemente clausuraría el restaurante por razones de salubridad, pero debemos de recordar el acuerdo que hicimos con Pixar y Disney por el cual podemos ver mas allá de la realidad conceptual a la que estamos acostumbrados y por el cual comprendemos como Ego pudo entender que lo importante de cualquier labor es hacerla con toda la dedicación que tengamos, siempre dando más de nosotros, entregándonos sin restricciones, no porque nos obliguen sino porque es lo único que podemos hacer por estar tan apasionadamente comprometidos con nuestro trabajo.

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