Mi nombre, no lo necesita saber, lo que si necesita saber es que yo soy la única persona en este planeta que puede enseñarle una vía de acceso directo al mismísimo Infierno y lo mejor es que tiene la posibilidad de regresar.
No siempre ha sido así, hubo un tiempo en el que vivía en la incertidumbre de no saber cómo era el Infierno, inclusive desconocía si realmente existía. Mi incertidumbre terminó un caluroso día de abril cuando al igual que todos los días de verano sembré los granos de maíz que había comprado en el mercado local como lo hago desde hace años. Gran sorpresa me llevé cuando al regar los granos ya sembrados todo el cielo se obscureció y la tierra empezó a temblar, de haber podido correr lo hubiera hecho pero el agujero que se abrió en el suelo me envió directamente a la mazorca que se había formado ¡bajo la tierra!
Mi primer instinto fue ir a buscar a alguien para enseñarle lo que sucedió, pero mi curiosidad de averiguar a dónde llevaba la mazorca me ganó. Después de dos horas de bajar y bajar mi curiosidad por poco desaparece, por suerte mi recorrido había terminado, frente a mi se encontraba el majestuoso Infierno.
Nunca lo había imaginado así, sin embargo; sabía lo que era. Quisiera poder describir este escenario con palabras pero la verdad es que no puedo. La única solución en la que puedo pensar para que usted vea de lo que hablo es que visite el infierno conmigo, no se preocupe que como lo había dicho, si quiere puede regresar, aunque dudo que usted quiera regresar ya que al igual que mis acompañantes anteriores no podrá dejar su visita en el Infierno en el olvido. Si cree que me equivoco, acompáñeme y ya verá. Lo estaré esperando.
No siempre ha sido así, hubo un tiempo en el que vivía en la incertidumbre de no saber cómo era el Infierno, inclusive desconocía si realmente existía. Mi incertidumbre terminó un caluroso día de abril cuando al igual que todos los días de verano sembré los granos de maíz que había comprado en el mercado local como lo hago desde hace años. Gran sorpresa me llevé cuando al regar los granos ya sembrados todo el cielo se obscureció y la tierra empezó a temblar, de haber podido correr lo hubiera hecho pero el agujero que se abrió en el suelo me envió directamente a la mazorca que se había formado ¡bajo la tierra!
Mi primer instinto fue ir a buscar a alguien para enseñarle lo que sucedió, pero mi curiosidad de averiguar a dónde llevaba la mazorca me ganó. Después de dos horas de bajar y bajar mi curiosidad por poco desaparece, por suerte mi recorrido había terminado, frente a mi se encontraba el majestuoso Infierno.
Nunca lo había imaginado así, sin embargo; sabía lo que era. Quisiera poder describir este escenario con palabras pero la verdad es que no puedo. La única solución en la que puedo pensar para que usted vea de lo que hablo es que visite el infierno conmigo, no se preocupe que como lo había dicho, si quiere puede regresar, aunque dudo que usted quiera regresar ya que al igual que mis acompañantes anteriores no podrá dejar su visita en el Infierno en el olvido. Si cree que me equivoco, acompáñeme y ya verá. Lo estaré esperando.
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