miércoles, 11 de junio de 2008

ROMA, AMOR, AMOR, ROMA

Al entrar, Salvador se percató que no estaba solo, sin embargo; al buscar a su alrededor no encontró nada. No era la primera vez que esto le pasaba, a menudo al ir por la calle tenía la sensación de que no estaba solo, inclusive cuando hablaba con otras personas, para él siempre había alguien que debía ser incluido en la conversación. A pesar de estar completamente seguro de lo que sentía ,Salvador nunca lo comento con nadie, ni siquiera se atrevió a entablar algún tipo de comunicación con el ser que sentía lo acompañaba en todo momento.


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