En la monotonía de mi trabajo siguiendo la pista de un informante anónimo, me dirigí al muelle mientras el sol opacaba con el reflejo del agua lo carcomido de la madera, pude divisar el barco del que mi informante había hablado.
Mientras este se acercada, en mi mente podía visualizar el titular de mi historia, la que me haría famoso. Que desapareció cuando escuché una explosión me hizo volar junto con mi única pista y rebote sobre el agua cerca del muelle ahora inexistente. Mi trabajo de periodista nunca me había preparado para esto, mientras me hundía lamente no haber tomado las clases de buceo que me mi amigo Pato Romero me había ofrecido.
Mis tetas me hundían y mis ojos se abrían, desperté apachando al cerdo que con fuerza decía: “Vaca mierda! Quítate de encima”
Ingrid Barrilas
José Fuentes Cabrera
William Romero
Yomara Arnold